José Javier
Reyes
El ayer desde el hoy
Para Soco, 21
años después
1
Nos conoceremos en la previsible soledad
un
día sin recuerdo ni color, como el agua
nuestros
ojos atrapados como peces,
como
cíclidos que bucean en ataúdes de cristal
Tu
ropa estará bordada de jardines
de
una flora innominada
carente
de algas o lirio acuático
porque
no conoces el mar
Mi
ropa estará empapada de preguntas
Pero
me desnudaré sin respuestas
con
un pavor devónico
con
el deseo petrificado en mis manos
Mar
de sal de roca, mar sin agua
Será
un invierno disfrazado de primavera
el 13 de febrero de cualquier año
Una
tarde que debió ser una noche
un
día eterno en una calle inexistente
en
una casa mutilada
2
Leeré las líneas de tu cuerpo
para
adivinar el futuro:
Tú
me dirás que me quieres y esperarás un no distante
viajero
de la luz y del recuerdo
Yo
temeré al Nosotros
que
nos reunirá desde ese momento
Caminaré
hacia ti como el destino ineludible
sólo
así sabré que no existe el destino
que
podemos escribir nuestro pasado
con
ganchillos de caligrafía
o
textos en lenguaje de máquina
El
presente es nuestra cárcel, nuestro empeño
No
hay más futuro que el que hoy recuerdo
3
Tendremos un hijo que nos llevará al mar
el
mar elusivo, encubierto por la bruma
y aprenderemos a verlo
a palpar el latido de los erizos
Predigo
que el ansia vespertina
arrojará
peces en nuestras venas
Carpas
insumisas en la voz, pirañas sonrosadas
Luego
vendrán los ajolotes
En
oleadas de branquias
con pulmones a medio hacer
y
manos de embrión
sonreirán
con dientes de arena
no
les importará la luz
sólo
el aire que apenas intuyen
Y
ese hijo nos salvará de la extinción
pero
no del verano
Poblados
por espectros, medusas
cubiertos
de percebes solos
rodeada
de anémonas nuestra gruta
habitados
por cangrejos ermitaños
viviremos
un hambre de presencias
y
de voces
seremos
carbón y diamante
y
peces disecados.
4
Aprenderemos a querer la aflicción
la
que te habita y me recorre
la
que te ciega la garganta
la
que me aprieta los ojos
la
que me hace sangrar silenciosamente
La
única enfermedad que nos corroe es la vida
no
creemos en la plaga ni en los astros
congelamos
la vida en mortajas de sal y carbonato
Aprenderemos
a ver el bien en el mal
y a iluminar la cara horrenda del amor
Y
a encender una lámpara de aceite
esperando
que se apaguen las estrellas
5
Leerás mis poemas como mensajes del futuro
historias
inconclusas sin héroes ni moraleja
profecías
de lo que ya ocurrió
del
hecho profundo, del acto sin data
ni
memoria
Dejaremos
de creer en Dios
en los dioses
Para
adorar a la fauna submarina
y sus plantas inmóviles
Las
deidades se extinguirán
como
estrellas, como fogatas
El odio se disipará con ellas
y dejaremos de creer en el infierno:
sus
llamas se irán desvaneciendo
Y
el cielo se desplomará sin ruido
los
ángeles escaparán
lisiados del aura
Nuestras
almas sin cadenas
descubrirán
que no existen,
que
no existe el amor sino la mar inquieta
6
Nos hablarán desde la tumba
pero
no sabremos qué decir:
que
no vamos a habitarla aún
que
no espere mucho de nosotros,
que
no llenaremos su boca insaciable
Que
la vida es una isla rodeada de muerte
-ya
antes lo dije-
Aguardé
mucho a que llegaras
Ahora
tendré que abolir la muerte.
México DF, 11 de febrero - Mérida, Yucatán, 13 de
febrero de 2014






No hay comentarios:
Publicar un comentario